jueves, 8 de octubre de 2015

Nada

Entro...
 en la memoria pesada con dos pasos,
el primero avanza desde quieto,
el segundo, en quieto se abalanza,
ninguno lleva a ningún lado.

Es el vino
 que me espera,
el que me quiere suicidar.
Me olvido en el mal trago,
mi sed solo ve mar,
y mis lagrimas los lagos
que solo lleno al soñar.

Tu...
me digo al oído,
y acaricio con la mano
mi brazo que despierta
me hago sentir vivo.

Ando
sin el rumbo de los ruidos,
y acaricio las estrellas con mis ojos
hasta quedarme...
perdidamente perdido
dentro ...
de una luz que no conozco.

Nada tengo,
nada me queda.
Hago círculos en paz y con mis dedos...
dibujando en propia piel,
para nacerme sin  miedos.

Vuelvo del revés...
y son los pies...
los que no tocan mi suelo.