jueves, 28 de enero de 2016

Luciver

Al anochecer.
Cubierto de lagartos-
tripas,  y crudas,  alimentándose de la nada-
El mayor de los desperdicios siempre fue mi gran cena.
Las partes mas amargas,  se encuentran siempre al final, en la punta mas sorda de los cuerpos,
saliendo precisamente y entero, de un mismo orificio, para ser tragada por otro, corrigiendo los acentos  con un guiño.
El pecado, es un compas a dos tiempos, caminando en finas cuerdas de cristal y con la boca muy abierta.
Puede verse desde dentro, los temblores, poco a poco son mas cuerdos, teñida de rojo la morfina
baila entre la única ola, que cambia en color con un baile.
Maderas abiertas...haciendo del desnudo...cuerpo único, visible  en el aire.

La ventana sigue abierta...
delicados...los que sienten y si  arden...
me quedo el abrazo, y con, tu silueta transparente en la distancia.

Poca luz...es mucha mas luz,  más
 de la que se puede ver.
 



                                         Tomas Martínez Fernandez