lunes, 1 de febrero de 2016

Otra vez

La alfombra mágica viniendo hacia mi
con sus dos copas vacias.

El mural del bosque acaba de teñirse de rojo,
dejándose ver bajo la piedra.

Cuerpo mecido y sin nana.
Dos manos cruzadas
y una vela, a punto de decir:
"Que anuncia morirse por nada".

Lagrimas de cera,
mirada quieta en el espejo.
Al atardecer me acercare al rio,
meteré grandes piedras en los bolsillos
y caminaré hacia el
sin cerrar los ojos,
para ver sin repirar
como termina el cielo igual de azul
desde el fondo de las aguas, en el ultimo rincón vacio,
donde las hiervas buscan roces en remojos.

El paseo acaba de finalizar,
y la luz se marcha con el.
Las partes suicidadas secan en la noche
para volver... a estar empapadas en la mañana.

Dos dedos de unas manos en mi espalda haciendo un poco de presión...
una caricia atravesándome
y un soñar,  que habla  siempre, y sin decir nada.
El corazón, vuelve a ser otra vez,
dejando atrás el hueco invisible de la mirada.

Libres y desnudos
libros de cuerpo de carton, palabras idiotas...
envueltas siempre y sin razón.

Meto en mi boca, 
una a una
todas las perlas de ese collar,
provocándome para expulsarlas  sin nombrar
el mas asqueroso de los vomitos.

Entre la vida y la muerte,  se que Otra vez,
dejaré  pasar de largo  lo presente...
para volver a sentir misma sed, 
dos, de las nombradas caricias...
y siempre tan calladas...
y siempre tan ausentes.