miércoles, 22 de noviembre de 2017

Laguna

Un brazo medio mordido.
El susurro, en una cama caliente,
la voz gritando en  medio de la nada.

Cuencos vacios.
El cristal de un vaso que rompe en la palma de la mano.
Dulces caricias en la madrugada
y el sentir de una sombra
que desaparece, tan cerca y lejos de la almohada.

La bandeja
derramo su café en la mañana
cristal limpio, sevilleta con peso de cuchara
y empapada...

Flores desaparecidas
flores muriéndose en la puerta
y yo, muriendo con el tiempo
tiempo sin fruto siembra huerta.

Voz a multitud
pensando cada palabra abierta
un segundo a distancia
sangre derramada
dedo de pincel.

Gotas del cielo con la boca abierta
tragos de ansiedad
piel fundida de arena
y versos entre rejas sin salida y sin verdad.

Araña liso espejo
el triangulo de estrella.
Suave luna
hielo a la mitad
laguna de reflejo.

Siento el calor
que me acarcia
delante de mis ojos.

Quiero saltar
rendirme al paso de los locos
y perderme en realidad.

Acaba de nacer la serpiente del otoño
entre las  hojas nocturnas
y el silencio...
de la noche que escondo.