viernes, 18 de mayo de 2018

La promesa

Los labios se quedaron dormidos
como el silencio, poco antes de marcharte.

La oscuridad
terminó de apagarse por la vela encendida.

Mi único recuerdo fue, 
el  pisar descalzo
el pétalo recién caído del jardín de las flores secas, 
que guardo en lo alto del armario
y  que cayó sin querer
y que también
dejó un surco en la única arena que había.

Sentado quedé mirando
la estela de un corazón, 
arrancado del papel por la fina tinta
tatuada y tocada de sangre
muy dentro de la piel y
muy fuera del que pinta.

Todo quedó por quedarse sin nada
y la noche se apago con el recuerdo.

Y la verdad
es que la siento por todo.

Y la verdad....
es que por todo
la siento.